Compartir con maestros educación artística, es todo un privilegio.

Los primeros años de vida, en la infancia, son los más importantes para una persona, ya que estos representan una parte primordial para el desarrollo de cada individuo. Si bien el ambiente que se de en estos primeros años también son sumamente relevantes, no solo las experiencias vividas contribuyen con una adecuada maduración neurobiológica.

            Por ende en los seis primeros años de vida en un niño son fundamentales, el cuidado que puede recibir, y las experiencias que se les brinden y vivan tienen una gran relevancia para su desarrollo y posterior aprendizaje. Es obligatorio reconocer este proceso, ver de forma analítica que experiencias pueden ser enriquecedoras para el infante y pensar o tener claros que actividades son las que más benefician a las niñas y niños de estas edades.


            Durante mucho tiempo se creyó que el desarrollo comunicativo y afectivo, junto a una adecuada alimentación y salud, eran los únicos factores en los que se debía orientar la educación de los niños y niñas pequeños. Sin duda alguno esto es totalmente cierto más sin embargo no responde a una evolución completa del niño o niña; en los últimos años una investigación neurolingüística, pedagógica y evolutiva ha resaltado la importancia que la educación artística y la creatividad, por medio de la música, la pintura, el canto, el baile o el teatro. 

Un grupo de maestros nos ayudan a comprender estas cuestiones y también a recordarnos que el rol del docente esta más en escuchar que hablar, en proponer que dirigir, en preguntar o plantear entornos que configuren retos exitosos para el niño, además de crear un entorno estético para crecer en un entorno donde la sensibilidad es visible. Maestros que saben acompañar y crear situaciones que permitan a los niños poner en juego todas sus capacidades. 







Formación compartida junto a Rita Noguera, en el 
Centro de Educación Infantil del Ministerio de Fomento.
Mil gracias por permitir vivir estos procesos compartidos. 




Una ventana hacia el arte contemporáneo

Te invito a mirar
perlas,
paseantes,
plantas,
cómo se besan los sueños
o llueven veredas de los niños.
¡Asómate!
j.v.




Aprender supone una actividad no solo externa sino también interna, los niños aprenden haciendo, este es un proceso que requiere observación, manipulación, experimentación y reflexión.

Mi grupo este curso ha disfrutado mucho de las tijeras, cientos de tijeretazos se han oído cuando han podido, hasta que descubrí que era otra forma de dibujar. Una ventana por la que a través de ella se perciben las cosas de otra manera. Una ventana y otra y otra. Y es aprendemos lo que nos interesa, y queremos ver las cosas desde otras perspectivas y cuestionar las propias para comprender mejor lo que nos rodea. Aprender supone actividad muchas veces, pero esta más en una actividad que proviene del niño, interna, para de una necesidad. Implica riesgos y por tanto verse valorado en aquellas experiencias personales que vayan surgiendo. Pero aún más allá implica interacción social, quiero aprender contigo y de ti. 

En una sociedad tan diversamente cultural como lo es en la que vivimos, es idóneo tener conocimiento de cada una de las expresiones culturales que nos rodean, dado a que el conocimiento de otras culturas se vuelve enriquecedor para los seres humanos. Es en este punto la educación sobre el arte contemporáneo es una ventana al mundo.


El arte contemporáneo en la escuela, contribuye al desarrollo personal, emocional y cognitivo de cada niño y niña, esto sirve de inspiración para el potencial creativo y a su vez fortalece el conocimiento, estimula la imaginación, la habilidad manual y dota a los niños de instrumentos para la comunicación y la auto expresión. 









Papel recortado y puesto sobre las ventanas de clase, su hermosura radica en que fue una propuesta de uno de los niños y muchos estuvieron de acuerdo en generar estas nuevas entradas de luz y de vista al exterior.