Los Tres Cerditos

El proceso de creatividad nos proporciona siempre otras miradas. En ese otro modo de hacer las cosas nos descubrimos y descubrimos otros modos de escribir, de jugar, de entender el placer y la motivación, comprendemos otro modo de hacer las cosas. El juego creativo es una forma de crear nuevas posibilidades. Son posibilidades infinitas que recrean aquellos aspectos que en nuestra vida nos emociona, serán aquellos acontecimientos que se convierten sin duda en los más importantes de nuestra vida, como todo lo invisible que decía el El Principito de Saint Exupéry.


En el proceso de creación ocurren siempre momentos mágicos. Solo nos hace falta las ganas de jugar y de Ser. Es más difícil para el adulto comprender esto, pero no lo es para un niño porque el niño juega. Solo es necesario ofrecer ese espacio y crear el deseo, el deseo de pertenecer a un grupo, de aprender, de ir y volver al colegio y a casa, de compartir con las familias y de crecer cada día en un lugar propio, único por mi, para tí, por tí, por nosotros. Construyendo un modo de entender un modo de estar juntos y esto es construir cultura, un modo de construir nuestra cultura.


Hay mil maneras de contar cuentos, los tres cerditos nos llevaron a una acción sonora. Queríamos experimentar con la madera, el metal y el ladrillo. No solo se enriquecen las capacidades lingüísticas y expresivas sino que además se puede tener en cuenta que la creatividad en sí misma es un ingrediente básico en la motivación de los procesos de aprendizaje y que como en este caso lleva consigo un componente lúdico que  hace que la actividad sea aun más atractiva.




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