Tus manos

Acércate despacio a mis domingos
que con tus manos crearemos el camino.
Tráete tus mil naufragios y
las tardes de lluvia.
Deja que el tiempo se deslice 
entre los dedos,
hasta que las palabras pierdan el sentido.
j.v.




Un viticultor me dijo estos días de verano; el cerebro está en las manos.  Es posible que esto sea de una verdad que va más allá de lo previsible. Me hablaba de cómo cuidaba sus cosechas y hacia vino. Bebiendo aquel riquísimo vino, entendí que saboreaba el sudor del trabajo realizado, sus ilusiones y sus emociones.  En la mano se hayan las terminaciones nerviosas para transmitir la información necesaria del mundo que nos rodea a nuestro cerebro. El resto del cuerpo le acompaña, las manos, el gusto, el oído, la mirada desvelan la verdad, el movimiento....Una verdad que además del componente cognitivo, conlleva la exploración y entra en juego lo sensitivo y lo intuitivo. ¿Le damos suficientes espacios a los niños para la exploración y la manipulación? ¿Cuánto tiempo es necesario para ello?

Empieza el nuevo curso escolar con nuevos propósitos y ganas de hacer, pero ¿dejamos a los niños construir sus propios aprendizajes? ¿Aceptamos que el juego, el arte o la exploración en general poseen una actitud vital? Cuando un niño reclama un "déjame hacerlo yo solo", quizás estará también pidiendo: un déjame pensar solo y tomar mis propias decisiones.

Deseo en mi nuevo curso, como si se tratase de los nuevos propósitos del año nuevo poder ofrecer esos espacios para el juego, ese lugar donde nos identificamos en las nuevas vivencias mediante el juego creativo y la exploración de texturas.

Quizás como dice Rafael Ubal educar el gusto con la alimentación sana y variada es también educar el gusto por la Vida…intentaré descubrirlo. Reinventar la pertenencia al mundo en un marco mágico aparentemente descuidada. Y digo aparentemente ya que en cada caos hay una estructura interna real, importante y hermosa; metáfora del crecimiento, más aún metáfora de la vida, de ese hermoso proceso creativo de la vida misma.

¿Habríamos  imaginado  alguna vez los tesoros escondidos en cada huella? Las caricias dadas, los regalos otorgados,  los esfuerzos creados a la hora de sujetar un lápiz para escribir el primer te quiero….Unas manos indisolubles del tiempo. Unas manos que transmiten las sensación de estar aquí y ahora, libres.

Pongo las interrogantes más hermosas del libro Breve manual de Felizsofía… ¿Son las manos una entrega contagiada de energía? ¿Son acaso a la vez que instrumentos un símbolo de eternidad? ¿Cuánta memoria de amor llevan consigo? ¿Son las manos de los magos, o de las parteras?
Estas manos nuestras son unas manos poéticas, ligeras de equipaje, mendigas pero no de perfección si no del sentir, de saber cómo es el otro. O bien unas manos desatadas a la libertad de expresión.

La mano en un recorrido geográfico por el sentido del movimiento. En clase jugábamos a realizar posturas con ellas cada cual la más compleja, intentábamos imitar la postura del otro en un juego de retos y perspicacia. ¿Eres capaz de imitarlos?