Del verbo jugar surge explorar



En la mesa, pellizquitos de pan,
caminitos que me llevan al reencuentro
del olor de aquellas tardes con mi madre.
Donde los sentidos sueñan solos
 y nacen los nidos de sirenas.
j.v.




Desde los primeros meses de su vida, la actividad principal del niño se basa en su cuerpo. Mediante el movimiento y la percepción comienza a descubrir los objetos; la manipulación es su principal forma de conocer. El niño necesita objetos que pueda coger, chupar, arrastrar, golpear, abrir o cerrar, llenar o vaciar. A medida que crece, esta necesidad de movimiento va a precisar de estructuras o materiales muy variados para comprender-se y comprender el mundo que le rodea.

El niño construye sus primeras ideas en su contacto con el medio. La manipulación, exploración y el tanteo experimental con los objetos, son recursos que utiliza espontáneamente en sus procesos de aprendizaje.

Esta forma de aprender permite comparar, asociar, ordenar, clasificar, seriar, contar, medir. En esta etapa, todos los objetos y personas son objeto de actividades mentales que contribuyen al desarrollo intelectual del niño.
Nosotros los maestros de la escuela infantil utilizamos la palabra material didáctico con un criterio más amplio, ya que en esta etapa educativa, muchos objetos, no creados o diseñados con finalidad didáctica, son de enorme utilidad para ayudar al niño en su proceso de desarrollo. Por ello las maestras tienen un especial sentido para recuperar lo irrecuperable y ver belleza o potencial donde poca gente lo ve.


En los juegos de los niños y niñas manipulan aquellos objetos con gran anhelo, suspicacia a veces y perspicacia casi siempre, exploran sus características y funciones y, los utilizan de forma original para representar realidades que no se derivan de los objetos mismos, sino que son fruto de su imaginación y creación.

Y más aún experimentar es en sí mismo un lenguaje más de la infancia.  No permitirles esta experiencia es lo mismo que no permitirles pensar por sí mismos. Y como tal lenguaje una  y cien más necesarias para definir el mundo de los niños. Creamos juntos, escuela y familias, una expresión total e integradora de todos los aspectos que pueden configurar un escenario simbólico que es sin duda  un contexto creativo y estético de primer orden.  Son escenografías no solo para la manipulación y despertar creativo, si no escenografías para la participación y el intercambio de palabras, afectos y acciones estéticas inevitablemente interesantes además de hermosas.







Fotos cedidas por Paloma García González
Gracias Paloma por hacer de lo ordinario un día extraordinario para la infancia. 




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