La escuela como células vivas.

¿Cómo podríamos desarrollar la capacidad creadora? Quizás debemos de alguna manera conectar con nuestro cuerpo. Unir mente y cuerpo, una persona en contacto con su cuerpo sabe lo que es la alegría, serenidad, miedo o ira entre otras emociones y sensaciones, aquellas únicas y personales que dependen de uno mismo. Primero hemos de estar en contacto con lo que sentimos y percibimos. 


Ojalá pudiéramos retomar los espacios públicos o acercar a los niños más a la naturaleza con la convicción de que el objetivo primordial del juego es jugar.

Quizás una forma tan sencilla como el caminar pueda convertirse en ese nexo que une la escuela a la naturaleza. Hitos, puntos de encuentro, pausas o recorridos donde la mirada se detiene a veces y los sentidos nos confirman quienes somos. El land art (entre otras formar de andar como práctica estética) revisa el vinculo entre el andar y el paisaje. Un paisaje que esta en constante cambio y que conforma lo que somos. Estas experiencias junto con otras cobraron importancia en el encuentro nacional de educación y naturaleza organizado por la Asociación EDNA.

Los latidos de mi corazón se dispararon cuando te encuentras con una tribu de maestros que se toman el reto de educar en la naturaleza con tanta alegría y esperanza. Conocí un grupo de personas que configuran una célula especial necesaria para crear caminos diferentes en la educación. Y es que la escuela se dibuja así, deben haber diferentes células para construir microorganismos. Y esto mediante asociaciones simbióticas en un organismo vivo.  Esto me lo hizo ver una maestra de una escuela infantil convencida de que tienen que haber muchas desperdigadas haciendo su labor por la infancia. Una maestra, en mi caminar por la vida, sembró esta idea-semilla que de pronto entiendo.

Ojalá sigamos encontrándonos y compartiendo juntos!!


Fotos cedidas por Asociación Edna.
https://asociacionedna.wordpress.com/








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