Los niños amando el agua


Agua
en ella; una intimidad prematura
de olas vencidas
acompasadas por el ciclo de las golondrinas
y los nuevos abrazos.
Junto con ella; un enjambre de infancia.
Ambos se diluyen en el líquido con palabras sueltas
de presente y futuro.
En cada esquina de la caracola queda enmarañada
el puño de la camisa sucia,
el desgaste de la espuma,
la humedad entre los dedos
que ha acariciado el corazón con los sentidos.
Para  ampararnos en la vela y ver la luz en la arena.
Así enhebramos nuestra edad con un lunes cualquiera.

Sin querer despertamos el lenguaje de las piedras
y en puntillas mientras mirábamos los escaparates
o brincábamos de siesta en siesta,
descubrimos las promesas escritas
 que desvelaban nuestros anhelos
esculpidos en los besos y en el alma de nuestros nombres.

Amando el agua.
 




En esta experiencia recorrimos un camino por el agua y con el. Hablando de la paz y de su importancia siendo vivenciada desde el cuerpo. Aprendimos que somos agua y que esta hay que cuidarla y por tanto cuidarnos.
Usamos la palabra para acercarnos y para alejarnos, para poetizarnos, para vivir en la palabra o para separarnos. A cada palabra le sigue una inquietud, un sentimiento o un pensamiento. Desde la infancia se juega con las palabras, aprendemos sus reglas y sus estructuras, pero esta vez quisimos darle más valor a partir de los sentimientos y desde la intención de sus mensajes.

Los niños escribieron sus mensajes que ellos pusieron dentro de botellas de agua que más tarde fueron intercambiadas.  Estos mensajes fueron nuevos motivos leer y escribir. Nuestros niños escribieron sus propios mensajes sobre láminas de acetatos transparentes para jugar dentro del agua. Contemplamos el fluir de las botellas y de los mensajes escritos  sobre el agua de la piscina. De esta manera juegos diferentes dieron valor al potencial de las emociones que subyacen en todo mensaje.

Recogimos las botellas para analizar el agua de ellas. Así aprendimos sobre lo qué es ácido o no, sobre qué es agua potable y sobre las condiciones de esta.  Ampliamos nuestras preguntas hasta indagar las respuestas sobre el ciclo del agua y las  propiedades del agua. Nos imaginábamos cómo podrían ser los cristales de agua que conforman el líquido. Pronto gestos como cerrar el grifo, beber agua, agradecer este elemento en nuestro planeta y en nuestros cuerpos fueron actitudes amables y fáciles de entender.


El agua contiene en sí misma muchas sensaciones, está cargada de momentos y esta llena de emociones que expresar. Los niños al principio se comunican por gestos y tímidas palabras, más tarde les regalamos una palabra para mostrar el mundo, poco a poco se apropian de ellas para construir su mundo. 

 Como maestras espectadoras y partícipes de este momento fuimos afortunadas de ver cómo los mensajes tenían cada vez más significado según la carga emocional que se les iba transfiriendo y de como estas adquieren nuevos significados según el medio diferente donde se desenvuelven. Todas aquellas frases escritas por los niños, poseían un gran interés y belleza por su sencillez. Quizás sea la belleza del agua la que transforma los momentos más cotidianos en otros más interesantes o bien sea el agua para el niño una invitación, una nueva puerta para aprender, una sustancia llena de afectos… en cualquier caso es todo un mundo por descubrir.









Material utilizado: botellas de agua, muestras de agua traídas de casa, láminas de acetato.
y la inestimable ayuda de buenos maestros y maestras que nos acompañaron. También gracias a la organización de la Web del agua y al inspirador trabajo de Masarú Emoto.



Comentarios

  1. Me encanto poder compartir esta experiencia contigo. Me sentí un niño más y lo disfrute muchísimo.
    No pierdas tu magia.
    Vane

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  2. ¡Haces que la escuela cobre siempre nuevos significados!

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