Viento, Agua, Fuego y Tierra


 

Desearía enrollarme en las carcajadas

de un baño de barro
bajo una lluvia desvelada.
Cada gota sobre una carne 
desvelando caricias nuevas.

Me frotaré de barro y gotas.
Bailaré sobre el perfume
de una tierra exasperada,
la que había devorado el pasado
que ahora está irremediablemente
cargada de simientes ajenas a la patria.

Desearía encerrarme sola en presagios
de risas y de tormentas de amores nocturnos.
Y no ser más que humo de una identidad invisible,
como la de un beso rescatado de la orilla del mar.
Janet Val Triboullier 

Algunos de estos elementos se encuentran en  sustancias como el barro, arena, agua, harina, especies, carbón, plantas… entre otros. Sustancias que además de su origen natural les resultan placenteras a la mayoría de los niños. Estos elementos naturales ayudan a investigar nuestro entorno  por sus posibilidades de transformación tanto plástica como simbólica. También nos ayudan a descubrir las oportunidades estéticas que ofrece un material  cercano, económico y  necesario para explorar a través de los sentidos, para identificar sensaciones y percepciones y expresarlas a través de los distintos lenguajes (oral, plástico, musical, matemático...) 

En los momentos de diálogo podemos formular hipótesis y crear, con estos materiales propuestas que van más allá del folio,  despertando la curiosidad y  favoreciendo otras líneas de expresión y de pensamiento y quizás podríamos conseguir  mencionar algunos objetivos como estos entre otros:
 
-         Valorar distintos materiales de la naturaleza y sus mezclas como fuente de expresión y experimentación.
-         Disfrutar desde un punto de vista estético con la creación de  instalaciones de arte.
-         Aprender a desplazarse con el ritmo de una música.
-         Llegar a montar la coreografía de una danza con la ayuda del adulto.
  
Muchos artistas como Cesar Manrique, Miguel Barceló, Tapies, Vik Muñiz, Picasso, Carmen Calvo, Oscar Muñoz entre otros trabajan con elementos naturales como el viento, la tierra, el agua, el barro sin cocer, el chocolate,  los esmaltes o las mezclas de texturas y pigmentos para crear sus obras, y nos proponen una gran diversidad de actividades y material para motivar a los niños.
                             
Crear diferentes instalaciones con estos materiales: sal, botellas de agua, objetos de barro, cenizas, etc. Podríamos fotografiar estas producciones y crear un fichero de propuestas que sean memoria de los procesos cotidianos. El reto está en buscar espacios interesantes donde se puedan  llevar estos elementos para construir instalaciones, o seguir experimentando con los materiales. Es importante que los niños conozcan el carácter ilimitado de estas producciones y  exploren o se diviertan con sus posibilidades y transformaciones. Teniendo en cuenta que el arte puede ser algo dinámico y vivo, mirar, sentir, actuar, hacer, inventar, transformar se entrelazan con los deseos y las inquietudes de los niños-as hasta conseguir una obra plástica que puede estar reflejada en una documentación fotográfica de los procesos, haciendo constar las diferentes etapas de la creación en función del material o del proyecto que se elija.


El viento y sus sonidos.



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