naturaleza


Linda mariposa
que vienes y vas
préstame tus alas que
quiero volar.
Ir de rama en rama
o posar en cada hoja de otoño.

¡Alas pintadas de verde!
¿Tiene la poesía alas?
A veces es mariposa,
lo he visto,
       quebrando la esquinas
buscando nombres de los arboles.

O bailando alegre alrededor de un olivo.
Luz, arboles helados y mariposas
cortejan con su sonrisa el encuentro
de nuevo el camino.
Arden los colores a pesar de las manos frías.
Y es que cada rama tiene su pulso,
en cada mano un latido,
lo he visto.

Son de cristales de agua
Fríos, fríos
Sobrios, sobrios
Duros y duraderos
         ¿Por qué no desaparecen?
El tiempo solo los desdibuja
          y les concede un alma nueva.

Linda mariposa
que vienes y vas

en el parque has de jugar
alrededor de la poesía
y de las ramas sin más….
j.v.



Un nuevo Camino para imaginar la escuela con la naturaleza,

Es importante ofrecer oportunidades a los niños y niñas para que  puedan disfrutar con la naturaleza.  Los vínculos entre un niño y la naturaleza se pueden desarrollar en la escuela o fuera de ella. No es siempre necesario llevar a los niños al monte si de alguna manera se trae el monte a la escuela.

Quizás primero hay que cultivar el amor a la naturaleza, y sobre esta emoción, el conocimiento intelectual. Entre los tres y los siete años, el niño descubre lo que ha sido definido como una percepción armoniosa del yo en relación con el mundo natural.

Aunque caminar una mañana de sol y frente a la humedad de otoño entre los árboles pisando caminos de tierra nos devuelve una cierta sensación de pertenencia y nos recuerda nuestra verdadera naturaleza humana, maravillosa. Algo que los niños ya saben y lo recuerdan desde su vivencia a los adultos, con total simplicidad.

El ritmo de vida nos lleva a vivir en ciudades con porciones de cielo, con pedacitos de aire limpio, con retazos de hojas verdes y nos acostumbramos tanto que parecería que la naturaleza nuestra fuese solo ese fragmento, más no es así. Es algo más y algo que merece la pena incorporar en nuestras vidas.

Estos caminos se pueden hacer recordando las leyendas o los mitos que forman parte de nuestra memoria innata, congelado moldes de agua en forma de árbol para crear una instalación en el patio de una escuela dónde solo el tiempo le da forma y el agua vuelve a la tierra alimentando cada raíz, bien puede ser dibujar circunferencias en los caminos de tierra, o clasificar por colores las hojas creando nuevos encuentros. Y que mejor interés que el descubrir el nombre que tienen las plantas, que no son insignificantes y que ellas son un regalo para nuestros sentidos. Aprenderemos a cuidarlas, a encontrarles un lugar o que sean los árboles que nos encuentren, fragmentos del mundo, experiencias de vida. Me llama la atención los dibujos sobre arboles inventados en el que los niños fueron creadores de nuevos árboles, en cada rama se acogía diversas aventuras y deseos, como un árbol que en lugar de hojas tiene corazones o en lugar de ramas son brazos de pulpo, o el árbol que puede verse de noche porque es fluorescente. ¿Puede la naturaleza ser reflejado de forma cotidiana y extraordinaria en la vida de los niños y niñas?

Especial agradecimiento a las familias, niños y maestros que hacen estas actividades posibles, sobretodo a aquellas personas que participan de forma desinteresada con estas ideas, aquellas "hadas de los bosques" que ayudan a crear acontecimientos mágicos: Mitoart, Elena Moran, Carmen Fernández Ortiz.






"El mundo no es sino un lienzo para nuestra imaginación". Henry David Thoreau

Comentarios

  1. Valorar con la finalidad de llevar al niño tanto a la conciencia de sus propios límites y posibilidades, como reto de su superación, nos lleva a la necesidad de estimar cuál es el estado actual de su aprendizaje en un determinado momento. Es importante valorar los procesos infantiles más que sus productos, su hacer y sus vivencias, ya que estas experiencias cobran sentido desde sus tiempo e intereses. La escuela puede ser un taller y un campo de observación que permiten confrontar nuestros conocimientos con la realidad escolar que nos rodea.Ánimo!

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  2. Sí, creo que es posible integrar la naturaleza en el día a día aunque no se tenga la escuela cerca de ella. ¿Cómo? quizás fomentando los recuerdos de experiencias vividas o potenciar el imaginario de los niñ@s con recursos visuales, sensoriales. Y estoy de acuerdo en que esa naturaleza forma parte del porpio ser y se despierta espontáneamente aunque no esté tan cercana cotidianamente... posiblemente dejando un espacio para que suceda.

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  3. Gracias por los comentarios! Muy interesantes.

    El educador es acompañante del niño frente a todo tipo de realidades que se presenten en la Escuela. Si permitimos que los niños crezcan en contacto íntimo con la naturaleza, su bienestar y el del planeta están casi garantizados. Los niños necesitan que el tipo de entorno y los estímulos se correspondan con sus fases de desarrollo, intereses, habilidades y modos personales de aprendizaje.
    Les debe ofrecer una experiencia sensorial completa e insustituible a través del tacto, el olor, los sonidos y las imágenes, que impactan sobre su imaginación y sus emociones.
    Bien hay que contemplar acercar a los niños a la naturaleza pero también se puede aunque sea a retazos compartir esta en el aula. Sembrando cada día y con la voluntad de las familias al respecto estaremos creando más conexiones con lo que somos en definitiva: Naturaleza.

    Recomiendo esta lectura: Educar en verde.
    Ideas para acercar a niños y niñas a la naturaleza de Heike Freire.

    y/o

    El último niño en los bosques de Richard Louv.

    entre otros que podrías recomendarme también.....
    gracias
    janet val triboullier

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